A veces, aun cuando uno se esfuerza para que no sea así, los mundos se caen, las ilusiones desaparecen y sólo queda el cansancio.
¿Habrá que preguntarse si acaso se perdió la luz por completo? ¿O somos mero reflejo de los otros?
Sólo falta algo, y no se puede asir; sólo falta algo que alguna vez era seguro, y que ahora es difícil sentir, respirar.
Hace falta, me hago falta…
Cuántas veces se escapa la arena entre mis manos, cuántas veces, sin que me de cuenta que en realidad mi puño ya está vacío.
Pareciera que es real, que se puede existir… pero surgen giros de ciento ochenta grados que sacuden y vuelven a la realidad.
Ya no sé escribir de amor, sino de minhas saudades…