Los dedos de la mano juegan sobre la mesa mientras la sonrisa débil con sabor a café pretende tocar su hombro. ¿Cómo borrar la tristeza que viene a compartir el momento? Las palabras y explicaciones se esconden tras un silencio y el recuerdo cálido traído al rostro por las cuerdas de una guitarra. Los pensamientos parecen ser convocados para hacer una revisión instantánea de lo que ha sido el ir y venir por los caminos dibujados. ¿Y qué se hace ahora? Un intento de negar y ausentarte. El día está mal y quisieras sentarte en una banca -no tiene rostro quien se sienta a tu lado- con ese libro donde guardas los recuerdos… (¿Por qué naces de noche?)… Las manos tiemblan, tu rostro está frío. La mirada cayó, y el vértigo te asusta en el preciso momento en que el pesimismo, la nostalgia, caminan como tu sombra y sonríen mientras susurran secretos al oído. ¿Cuándo encontraremos tu lugar?
Lamento no ser un murmullo que ayudara a encontrar tu calma
(abril 1, 2004)